Eran alrededor de las tres de la mañana cuando sin darme cuenta llegue luego de varias carreras a la plaza de puente alto. Al ver que me habia alejado demasiado del centro de Santiago decidi volver tratando de no tomar pasajeros para no volver a alejarme. Rechaze a un par de pasajeros cuando en la siguiente esquina, me llamo la atención un pendejo que parecia buena persona y como era tarde y peligroso para un pendejo que se veia de familia, decidi llevarlo. Baje el vidrio del copiloto para primero esuchar su tono de voz y saber si me equivocaba o no, a veces las apariencias engañan. Y no me equivocaba era un pendejo que educadamente me solicitó que lo llevara a Pirque. Pensé es una buena carrera, Pirque no está tan lejos y el pendejo se nota urgido, asi que deje que se subiera. No me gustó que se subiera adelante, pero era flaquito y no me duraba ni un combo en caso de querer pasarse de listo. Le pregunté por donde quería que me fuera para no ocupar mi celular con el waze, ya que en caso de asalto lo de mayor valor que siempre llevo conmigo es mi celular y perderlo es una verdadera lata. El me respondió que conocia un par de pasadas pero que una estaba en reparaciones era lenta y a él no le gustaba irse por ahí, asi que tomaríamos la segunda. Al final fue un error, la segunda estaba cortada y nos tuvimos que devolver varias cuadras para tomar la primera opción, esa era la que no le gustaba, pero por ahí nos fuimos. Era un camino como de campo, lleno de zarzamoras por ambos lados, bastante estrecho, a medio pavimentar, sin berma, en fin era una verdadera mierda. Solo servía para destruir tren delantero y forros, yo ya no iba muy feliz con esta carrera. Luego de varias curvas a baja velocidad y cientos de hoyos, tomamos una recta en la cual al fondo, o más bien dicho a lo lejos se veía un semáforo que estaba en rojo. Era un camino practicamente destruido por ambos lados y que solo tenía algo de pavimento en el centro de la calle, creí que nunca llegaríamos al semáforo. Al llegar al cruze, exrtrañamente ese semáforo que era un poste como de fierro fundido de color amarillo, muy antiguo seguía en rojo y eso que por lo menos yo sentí que el trayecto desde que divisé ese semáforo había sido eterno. El pendejo en todo el camino jamás habló, solo me indicaba izquierda o derecha y algunas palabras cuando tuvimos que devolvernos. Estando en el semáforo fue cuando esto se puso extraño. El pendejo se puso muy nervioso como tratando de mirar hacia la derecha como buscando algo, como cuando uno se acerca a una esquina para ver si viene algun vehículo o algo así. Yo por sobre su hombro intentaba hacer lo mismo, pues me pareció sospechoso y volví a sentir que se podía tratar de una trampa y que él estuviera esperando que alguien viniera y me asaltaran en ese lugar en donde no pasaba nadie, ni siquiera un vehículo habia visto desde que nos habiamos desviado a es camino. Yo empecé a urgirme, de pronto a mi izquierda a unos dos metros y sin saber de donde, apareció una niña de no más de 15 años, envuelta en una colcha o cubrecama blanco, que solo dejaba ver su cara y una mano con la que me pedia limosna o una moneda, lo típico. Era muy bonita, tenía una cara como la de la claudia conserva algo así mas o menos. Parecía una virgencita envuelta en ese cubrecama. Recuerdo que hacía mucho frio, mi reacción fue inmediata, acerque mi mano al monedero que está bajo la radio en el panel central, y comencé a bajar el vidrio. Al abrir la ventana, sólo unos centimetros entró un frío congelador, en ese preciso momento y mientras miraba a esta niña, comence a escuchar al pendejo respirando muy rápido y fuerte como si hubiera corrido una maratón, al mirarlo estaba palido y jadeando como perro, su mirada era tensa y de frente, le pregunté que pasa flaquito?, no contestaba, yapo flaco que weá te pasa?, seguía jadeando y comenzo a decirme, no la mirí !!, no la mirí !!, a quién? le pregunté yo, y repetía no la mirí !!, volví a mirar a la niña, la que me seguía pidiendo una moneda sin hablar obviamente, pero con esa mirada tan tierna, y le dije al pendejo volviendolo a mirar, pero si es solo una niña weón, que te pasa?, a lo que me contestó casi gritando, NO VES QUE ESTA EN EL AIRE!!!???, volví a mirar a la niña y ésta ya no estaba, mire hacia atrás, hacia el otro lado, corrí el auto más adelante para poder tener una visión más abierta hacia la calle del cruze, pero no estaba, todo era zarzamora y ese semáforo que no cambiaba, la busque por todos lados, de pronto se me vino un escalofrío en la espalda, no sabía que pensar el pendejo no dejaba de jadear y yo aún buscando a la niña, cuando el pendejo de pronto me grita; VAMONOS ANTES QUE SE SUBA AL TAXI!!!!, ahí fue cuando me recagué de miedo y decidí avanzar lo más rápido que pude. El semáforo jamás dio verde, yo avanzaba y avanzaba a más de ochenta por hora y sin pensar ni en los hoyos que me pasaba a cada rato, lo único que quería era salir de ahí, más encima el pendejo me grita que vea si la niña está en el asiento trasero, yo lo mire, lo pensé y le dije, NI CAGANDO!!!, solo quería avanzar. En un momento se me ocurrió comenzar a hacer preguntas, quien es esa niña?, tú la conoces?, porque se aparece ahí?, el solo me respondía que no sabía pero que era como la tercera vez que se le aparecía, entonces le dije, tú le hiciste algo?, o sabes algo?, y me respondía no, no sé nada, no sé porque se me aparece!!, le dije, tu debes saber algo, porque no me cuentas?, toda esta conversacion era casi entre gritos, hoyos del camino y mucha velocidad. El pendejo jamás dijo algo sobre la niña, la carrera iba en casi siete lukas y el pendejo luego de una curva me pidió que parara, habíamos llegado a una casa, en realidad era una parcela, se bajó rapidamente y dejó diez lukas, quise darle el vuelto y seguir preguntando pero sólo quería bajarse. Corrió saltó un portón y entró a su casa, era la única luz que se veia en ese lugar, no habian ni postes de alumbrado público y no vi otra casa o parcela antes de esa. Yo estaba con mucha adrenalina aún, así que decidí calmarme, poner los seguros a las puertas y sacar mi celular para buscar una salida de ese camino tan extraño. Avance lentamente, costó un montón que mi celular agarrara algo de señal gps, pero al final pescó. Pensaba y pensaba en lo que habia pasado y habia en algún momento decidido volver por el mismo camino para buscar respuestas y ver si podia grabar algo de esa niña con mi celular, pero luego de pensarlo muy bien y habiendo encontrado señal con mi celular, tome una ruta que me llevó a salir por las Vizcachas y luego avenida La Florida. Llegando al centro le conté a algunos de mis colegas y pocos me creyeron, fueron más risas que nada, pero a mi me quedo un gusto a dudas, que traté de aclarar tiempo después. Busqué ese camino de día y nunca lo encontré, tal véz solo aparezca de noche, quizás...
Bueno ésta historia, aunque no lo crean es verdad y me sucedió a mí, será la primera de muchas, entre anégdotas y cosas raras que suceden en esta pega. No sólo serán mías, también contaré algunas bien extrañas de colegas y compañeros que compartiré con ustedes en este blog de taxista.
Buena vida a todos!!!

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